Hacía días que notaba a mi marido con una preocupación fuera de lo normal. Preocupado y nervioso. Yo no hacía más que preguntarle por su estado, a lo que él me contestaba con evasiva respuesta: "pequeños problemas en el trabajo, nada más". Sus respuestas no me convencían y eso me ponía más nerviosa.
Esta historia es tan real como placentera me resulto, aunque al principio sufriera un poquito.
Ella era mi mujer, mi señora, mi esposa. Desde que éramos novios ella conocía mis gustos, yo se lo dije francamente una noche, y en la cama siempre hacia pequeñas cosas para satisfacerme, se volvía más agresiva, dominante, solo un poquito. Recuerdo una noche que, en pleno acto, con la más hermosa voz de perra me dijo al oído: "Voy a romperte el culo putita" y yo acabé instantáneamente. Después me obligo a lamer su rajita durante horas.
Es un relato de como me imagino que sería realizar mi fantasía sobre un encuentro con una chica que s evista de ballet y me domine con sus pies. Al fin he conseguido contactar con una chica que quiera quedar conmigo y dominarme vestida de bailarina de ballet conmigo para realizar al fantasía de ambos.
Era un frío sábado de invierno cuando empezó la historia que voy a contarles. Era cerca de la medianoche y mi hermana pequeña, Charo, se estaba arreglando para salir. Cuando salía me pareció una mujer interesante, y en realidad era poco más que una niña; aún era menor de edad. Botas altas con vertiginosos y afilados tacones de aguja, mini falda de cuero rojo y blusa blanca con un gran escote; y por supuesto la pintura que la hacía parecer mayor de lo que era en realidad. Era un bombón, una gata preciosa que todos los chicos miran con cara de vicio.